Siempre te gustaron los juegos traicioneros

y ahora vuelves a hacer batalla en mi mente.

No te sirvió todo el tiempo de antaño

que vuelves para hacer juegos maliciosos.

 

Hay quien habla de desamor con otro sexo

pero yo lo hago con la propia felicidad que intentas arrebatarme.

 

Me necesitas débil, porque de lo contrario puedo adjudicarme ganadora.

A veces creo eliminarte del campo de batalla

y de sorpresa vuelves a encontrar la manera.

Lo que no sabes, es que mi mejor arma la desconoces.

 

Vuelve a crearme heridas,

en mi turno caerás más de lo que yo lo hice.

Lo sé, lo sabes.

Acabarás arrodillándote como perdedor de la batalla.

Desconoces  mi mejor arma.